Si es el caso de que tienes en casa alguna botella de vino desde hace tiempo, es posible que hayas notado que su color ha variado. Esto es más habitual de lo que piensas, así que, ¡no te preocupes! El vino cambia de color y hay algunas razones que explican el porqué, pero te hablaremos de las 4 más relevantes.

Primeramente, tenemos que aclarar qué quiere decir que un vino varía su color. ¿Se convierte, de un día para otro, de color rosado a color azul? ¿Deja de ser blanco y pasa a ser vino tinto? Bien, no nos referimos a este tipo de cambios tan extravagantes.

Lo que hace el vino es variar unos tonos más claros o más oscuros su tonalidad final. Esta no tiene por qué ser la definitiva, puesto que en unos días puede modificarse y convertirse en una muy diferente. El protagonista principal de estos cambios es el oxígeno, su presencia es crucial. Pero, ¿de qué manera actúa?

 

La añada y el tiempo en barrica determinan el cambio

El vino es muy diferente el día que una bodega lo dispone en una barrica hasta que, meses o años después, se lleva a cabo el embotellamiento. Puede que estemos reservando un producto de un color rubí intenso, en el caso del vino tinto, y cuando lo disponemos en botellas 3 años después obtenga un color más apagado y oscuro.

En la transformación participan dos nuevos elementos: antocianos y taninos. Son dos compuestos que se producen de manera natural dentro de cada grano de uva. Su función es proteger el producto de hongos y otras amenazas. También aportan color y estructura al producto.

Gustos ácidos, colores vivos

La acidez determina y afirma que el vino cambia de color. En este punto entra en juego el pH que, cuanto más bajo es, más ácido es el producto y, por lo tanto, más vivo de tonalidad.

El pH da información de muchos aspectos del vino. Cada vez más vemos su número en las etiquetas de las botellas, que tiene una escala del 0 al 14, siendo el más bajo determinante de la acidez del vino. El número 7 es el punto más neutro. Como veis, ¡la enología es ciencia!

raïm negre

 

La relevancia de los sulfitos

Seguro que habéis oído antes esta palabra. ¿Sabéis qué significa? Lo detallamos porque es otro punto clave en la explicación de que el vino cambia de color.

Los sulfitos derivan del azufre. Son un compuesto químico que se usa como aditivo de los alimentos. Su objetivo es la conservación del producto, especialmente sus aromas. Son imprescindibles en el vino porque también eliminan bacterias en las técnicas de elaboración.

En cuanto al color del producto, los sulfitos actúan en su conservación. Intentan que el color original no se pierda o no cambie radicalmente, a pesar de que normalmente lo dejan más apagado. Este componente se especifica en las botellas de vino.

Diferentes formas de conservación del producto

Como decíamos anteriormente, la disposición del vino en barrica o en botella hace variar su color; también su gusto, forma, cuerpo… pero la iluminación, la temperatura y la posición de la botella son claves para que afecten en la afirmación de que el vino cambia de color.

El factor que más influye en este caso es la temperatura a la cual se conserva la botella. Transforman los antocianos en unos tonos más amarillentos en el caso del vino blanco. La temperatura idónea en la crianza del producto se encuentra entre 12 y 15 °C.

Los vinos Grau i Grau tienen sus maneras de conservación. Una de ellas es la conservación del producto en barricas. Entérate de los motivos por los cuales guardamos los vinos en barricas de madera.

Sala De Barriques

 

¿Imaginabas que el hecho de que el vino cambia de color tuviera tantas razones relevantes? Existen muchos factores que favorecen el cambio.

¡Echa un vistazo a nuestros vinos y sus tonalidades! Aprenderás más sobre el tema haciendo una observación de las diferentes botellas de los vinos Grau 🙂

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